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Motivaciones para el estudio en niños y niñas de hoy

“El punto de partida”cara sonriente de colores hecha a mano con plastilina

Son muchos las familias que se acercan a mí en busca de consejo y me preguntan ¿cómo puedo hacer para que mi hija q u i e r a e s t u d i a r ? ¿Cómo puedo convencerla para algo tan duro y exigente?

Todo ello acompañado de una terrible cara de preocupación. En mi cabeza se dibuja la habitual situación de hacer ejercicios, un elevado desconcierto, padres estresados corriendo detrás de sus hijas, madres preocupadas enseñando a sumar,promesas de regalos futuros, colegios que aumentan las responsabilidades diarias de manera progresiva, un cúmulo de preocupaciones, que hacen de esta tarea algo duro y difícil de llevar a cabo. Y una parte fundamental y que percibimos con facilidad, es que toda esta insatisfacción acaba siendo volcada en el día a día con nuestros hijos e hijas, que crecen con un exceso de preocupaciones para su edad.

En este momento paro a reflexionar con la familia y pregunto,¿hacer deberes es para ti algo divertido?La respuesta no se hace esperar, es NO, clara y rotundamente NO. Es este, a mi parecer, el punto de partida, surgiéndome la pregunta que vuelco a las familias, ¿como motivar a nuestros hijos e hijas para algo a lo que no estamos motivados nosotros y nosotras? Esta respuesta si se hace esperar, y la mayoría de las respuestas es un NO LO SÉ. Es aquí donde radica el comienzo de este recorrido, la reflexión sobre hacia dónde nos dirigimos y qué queremos conseguir.

Es el momento, en el que hay que aprender de la experiencia de lo vivido, no copiando como lo hacían nuestras familias, sino pensando cómo me hubiera gustado a mí. Digo a las familias que lo piensen y apunten en un folio en casa, una lista en la que no poner trabas, en las que volcar lo bueno, aquello que más nos llamó la atención y

recordamos con melancolía (nuestro o de alguien de nuestro entorno tan importante en ese periodo como son los amigos y amigas), y también aquello que creemos que nos faltó y que parece habitual si lo comparamos con otras

personas de nuestra generación. Esta lista en principio tendrá el efecto de activar nuestro pensamiento crítico: los niños y niñas de ahora no son como éramos a su edad. Es el momento de desechar esa idea, y pensar que nuestros hijos e hijas son una proyección de cómo somos y que disfrutar incluye a toda la familia.

Esta primera lista, es una buena lluvia de ideas para comenzar, para marcar un camino, y como no, ponernos en lugar de nuestros hijos e hijas. Desde aquí debemos construir una serie de pasos a seguir para no mostrar la

desaprobación hacia los estudios, sino ver los estudios como la herramienta para dar aquello que creemos les hará felices, y por lo tanto, nos hará felices.

bocadillo magenta qué

Muchas son las herramientas para llevar esto a cabo, pero dos son, para mí, las esenciales y que engloban todo: el ejemplo y el juego. Con estas dos herramientas, más de la mitad del camino está cubierto.

El EJEMPLO es la base del aprendizaje, la IMITACIÓN es uno de los pilares del aprendizaje, es fácil

comprobar, cuando por ejemplo vamos a una tienda, hay una fila de personas y lo primero que hacemos es observar sus pasos para seguirlos, de tal manera que no se note este desconocimiento, si vemos a alguien pedir la vez o si simplemente es una fila en la que esperar nuestro turno. Estas situaciones se dan en la vida constantemente, y nos vemos haciendo lo que hacen otras personas sirviéndonos de su ejemplo. Nuestros hijos e hijas se comportan de modo similar y copian de nuestro comportamiento aquello que destacamos y nos distingue. Un “sé que hacer los deberes es algo duro, pero tienes que hacerlo” por un lado sirve para mostrar que entendemos su pesar y preocupación, pero a su vez es un “sí, tienes razón, a mi tampoco me gustaba”. Pero lo real es un a mí no me gustaba de aquella manera, me hubiera gustado de esta otra forma, tener un espacio para

leer con papá o mamá, yo mi libro y mi familia el suyo, y a veces, leer juntos un libro; jugar a descubrir la respuesta; mostrar diversión para que algo se convierta en divertido; considerarnos parte de la solución, considerarnos la

herramienta fundamental para obtener la mejor solución.

El JUEGO es una de las grandes cosas que no podemos olvidar para que la terrible hora de hacer las tareas se convierta de manera progresiva en la divertida hora de hacer cosas en familia. El cambio puede ser fundamental, marcar todos los días un espacio de una hora para compartir un momento en familia, un momento para hacer las

responsabilidades y un rato después para compartir un momento distendido de juego y tiempo en buena compañía. Crear un espacio de diversión y responsabilidad, no una simple mesa de estudio, que como su nombre indica, poco tiene de divertido. Es aquí donde digo a las familias que usen la creatividad, y porqué no, pongan un nombre a esta nueva hora juntos “PAPA Y YO NOS AYUDAMOS”, con lo que ello conlleva (te ayudo, me ayudas); o algo más atrevido como poner nombre y bautizar como un acto divertido y solemne a la mesa de estudio como la “MESA DE APRENDER COSAS DIVERTIDAS”. El juego lo abarca todo, desde una completa economía de fichas con premios y alegrías al más puro estilo SuperNany, como un espacio en el que la diversión sea el único objetivo a conseguir.

El ENFOQUE enmarca lo que el mundo de la psicología llama herramienta de intervención, y según como sea esta conseguiremos más o menos en familia, porque esto es algo que nos incluye a todas las personas del entorno familiar.

Una lista de cosas a conseguir, que tenga premios, modelos a seguir y un interesante trasfondo de juego y diversión, hace que este tiempo sea más positivo y cueste menos llevarlo a cabo, más que un simple comienzo, es un punto de partida, sobre el que poco a poco podremos conseguir algo tan divertido y cuya hora es bien esperada y acogida.

Una vez marcado el punto de partida, podremos seguir adelante en nuestro proceso motivacional, como diría nuestra psicóloga, en el que cada paso esta relacionado y tiene algo que ver con en el siguiente.

"El camino no es la suma de nuestros pasos, sino de nuestras experiencias"

Rubén Cortés.

Licenciado en Psicología

Experto en Psicología Infantil y Juvenil